La decisión de fortificar el azúcar en Guatemala surgió como una medida para atender una problemática grave de salud pública relacionada con la deficiencia de vitamina A en la población. Esta carencia afecta funciones esenciales como la visión, la inmunidad y el desarrollo celular.
A mediados de los años setenta, los altos índices de ceguera infantil encendieron las alertas. Se identificó que la hipovitaminosis A estaba afectando especialmente a la niñez, ocasionando:
- Disminución en la capacidad de defensa del organismo ante infecciones,
- Deterioro progresivo de la visión, incluyendo riesgo de ceguera permanente,
- Complicaciones en funciones reproductivas y en la salud ocular, como daño en la conjuntiva y la córnea.
Las investigaciones confirmaron que esta deficiencia estaba asociada a una alimentación limitada, ya que muchos hogares no podían acceder regularmente a alimentos ricos en vitamina A. Frente a esta realidad, se optó por utilizar un alimento de consumo masivo como el azúcar para distribuir el micronutriente de forma equitativa y efectiva.
Así, en 1975 Guatemala se convirtió en el primer país en implementar la fortificación obligatoria del azúcar con vitamina A, como parte de una estrategia impulsada por instituciones científicas y de salud, junto con el compromiso del gobierno y el sector productivo. Gracias a esta medida, se logró reducir drásticamente la ceguera infantil y controlar la deficiencia de esta vitamina en la población, convirtiéndose en un ejemplo de éxito en salud pública.